02/27/2025
Mitología sobre el girasol 🌻
Clytia era una chica que lo tenía todo: belleza, encanto y una vida tranquila. Pero un día, se enamoró perdidamente de Helios, el dios del sol, ese tipo brillante que cruzaba el cielo cada día en su carro de fuego. El problema era que Helios no le hacía caso. Él solo tenía ojos para Leucótoe, otra chica que le robaba toda su atención.
Clytia, herida y celosa, decidió jugar sucio. Le contó al padre de Leucótoe sobre el romance secreto entre ella y Helios. El padre, furioso, castigó a su hija de una manera brutal, y Helios, aunque triste, no volvió con Clytia. Ella, desesperada, se quedó mirando al sol día tras día, sin comer, sin dormir, solo esperando que Helios la mirara, que se fijara en ella.
Pero el tiempo pasó, y Helios nunca volvió. Clytia, consumida por el dolor, se quedó quieta, enraizada en un solo lugar, hasta que los dioses, compadeciéndose de ella, la transformaron en una flor. No cualquier flor, sino en un girasol, esa planta que siempre gira su cara hacia el sol, siguiéndolo en su viaje por el cielo.
Hoy, si ves un girasol, sabes que es Clytia, todavía enamorada, todavía esperando, girando su rostro hacia el sol, como si algún día Helios pudiera finalmente corresponderle. Es una historia de amor no correspondido, de obsesión y de cómo el corazón roto puede dejar una marca eterna, incluso en la naturaleza.
Imagen: "Clytia" de Louis Welden Hawkins
Louis Welden Hawkins (1849 - 1910) fue un artista simbolista francés de origen anglo-austriaco.