14/09/2026
Publicado en Diario Uno el domingo 13 de septiembre de 2026
Gnarly Fanzine
JC Montoya - Delirios Pain
CAMINANTE, NO HAY CAMINO
Sorprende dar cuenta de cómo las palabras mejor cazadas tienen tanto poder en la perduración de las almas más conscientes. El poeta es un dios —uno de los nuestros— hablándole a la consciencia humana —esa cosa inexplicable que todos tenemos y que nadie puede, justamente, explicar—. La pregunta es tácita, como si el tipo hubiera estado andando tanto tiempo que ni de la razón por la cual empezó la marcha tiene ya el recuerdo.
—¿Qué es la vida misma?—, pregunta el caminante. —Caminante, —le responde así el dios— son tus huellas, el camino y nada más;—. Y entrecorta la frase con un punto y una coma que abren las puertas a seguir pensando en lo que le seguirá diciendo.
El dios es generoso. No lo quiere dejar con la duda de enterarse si es una joda o si le está respondiendo seriamente sobre el significado de la vida misma. Porque la respuesta es ambigua. Es como preguntar por la esencia del café y responder que son los granos molidos, el agua y nada más. Pero aún así estamos teniendo la misma respuesta al ser ese es el camino que el café ha recorrido.
—Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Termina así hablando el dios al interrogador dándonos oportunamente el clímax de la letra. Así las cosas, todo depende del hechizo de nuestras botas. El tema nunca fue la pregunta ni la respuesta, tampoco la creación ni el inicio ni tiene que ver con el gran final. Todo es el presente y todo se hace para él. No se camina para avanzar sino para afirmar el presente.
—Al andar se hace el camino. —Continúa la deidad explicando algo que ya no le pidieron pero que lo dirá porque quiere. Esta es la parte soberbia del cuento. Aquí él se lucirá explicando y nos dará a conocer el quid de asunto a tratar: la vida de las sociedades.
—Y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.—
La frase más importante del cuento nos señala la imposibilidad del retroceso de la historia. Un sistema social o un principio ordenatorio del todo no se puede crear de antemano. Son muy complejas las variantes por la enorme cantidad de conciencias involucradas. El camino de las monarquías, de las sociedades esclavistas, de las capitalistas y de las socialistas es siempre el mismo. Se van haciendo con el andar del tiempo, corrigiendo en el camino, y luego de un tiempo nos damos cuenta, al mirar hacia atrás, que hay barbaridades que tal vez, en circunstancias actuales, no volveríamos a hacer, pero eso no significa que tenemos que llorar eternamente por lo hecho, porque de no haberlo hecho no estaríamos ni siquiera construyendo actualmente el camino, pero tenemos que mirar hacia atrás para darnos cuenta que lo presente es todo lo que tenemos ahora pero que también será lo que miraremos después.
El sistema que vivimos actualmente es una hechura del pasado reflejada en nuestro presente. Así también este sistema se convertirá en una huella que mirar en el futuro. Y nos sorprenderemos de lo que hicimos ahora porque el presente del futuro, el comunismo, será tan actual que lo que vivimos ahora, el capitalismo, nos parecerá incluso digno de otra especie.
—Caminante no hay camino sino estelas en la mar.— Es el ornamento final del viaje. El dios nos informa que todo es efímero, como la estela de los barcos que duran un pestañeo, pero que, sin embargo, son.
Nunca hubo una teoría para iniciar el principio ordenatorio de ningún sistema social. Así también no se le puede exigir a nadie que te dé una teoría para iniciar el sistema comunista. Preguntar cosas como: ¿Cómo va a ser la repartición en el comunismo? ¿cómo va a usarse el dinero en el comunismo? ¿cómo voy a trabajar o comer en el comunismo? ¿cómo se va a producir la mercancía en el comunismo?; son interrogantes propias de animales. Son cosas propias de gentuza que no entendió nada. Sería como si el caminante, luego de ser instruido de tan divina manera, volviera a replicar: —¿Y cómo serán mis huellas del sendero que dejaré mañana?— A lo que el dios respondería: —Caminante, no hay sendero, se hace sendero al andar—.