28/10/2026
🏵️🕯️ 𝐂𝐔𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐏𝐄𝐃𝐈𝐑 𝐂𝐀𝐋𝐀𝐕𝐄𝐑𝐈𝐓𝐀 𝐄𝐑𝐀 𝐔𝐍𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀𝐒 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄𝐒 𝐌𝐀𝐒 𝐅𝐄𝐋𝐈𝐂𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐈𝐍𝐅𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀🥹❤️
Hubo un tiempo en que la felicidad no necesitaba disfraces costosos, bolsas repletas de dulces ni grandes celebraciones. Bastaba un chilacayote cuidadosamente ahuecado, una pequeña vela encendida en su interior y un puñado de amigos dispuestos a recorrer las calles del pueblo.
Era la infancia de nuestros padres y abuelos, aquella en la que las cosas más sencillas se convertían en recuerdos para toda la vida.
Cuando comenzaba a oscurecer los niños salían de sus casas con una emoción que difícilmente podían contener. Algunos llevaban sus calabazas o chilacayotes con rostros tallados a mano y otros una bolsita de tela donde guardarían los pequeños tesoros de aquella noche.
Y así caminaban de puerta en puerta con una petición que todavía parece escucharse entre las calles de nuestros pueblos:
¿Me da mi calaverita?🕯️
Detrás de aquellas puertas había personas que compartían lo poquito o mucho que tenían. Una mandarina, unos cacahuates, un pedacito de caña, algún dulce o unas monedas eran suficientes para provocar una sonrisa inmensa.
Al día de hoy quizás muchos de ellos ya tienen el cabello blanco. Algunos caminan más despacio y otros, tristemente, ya no están con nosotros.
Pero alguna vez fueron aquellos niños que se emocionaban en estas fechas.. Y qué hermoso sería poder regresar, aunque fuera por un instante, a una de aquellas noches y descubrir que, antes de convertirse en nuestros padres y abuelos, también fueron niños que soñaban, jugaban y encontraban la felicidad en las cosas más pequeñas.
Hay recuerdos que jamás envejecen.