04/10/2025
Thich Nhat Hanh, maestro budista: "El momento presente está lleno de alegría y felicidad, pero no lo ves porque no estás atento"
¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un minuto para respirar? Simplemente, para eso, respirar. Sin mirar el móvil, hablar con nadie ni hacer nada más que estar en el momento presente. Vivimos rodeados de prisas, tareas pendientes y pantallas que nos roban el tiempo, la atención y la conexión con el presente. Por eso no somos felices.
Podríamos pasarnos horas debatiendo sobre la conciencia del yo occidental y la idea del ego en oriente. Pero lo que se haría evidente al final de la conversación es que es nuestra percepción de las cosas lo que nos hace sufrir. Nuestro cerebro tiende a distorsionar, a imaginar, a fingir. Y nuestro ego se resiente.
El ego es el causante de que te lances cada mañana a la calle, sin pensar en el café que te has tomado, en tu vecino que te saluda con amabilidad, ni en las carreteras pavimentadas gracias a las cuales llegas a tiempo a tu trabajo. Somos esclavos de nuestros egos, que nos dicen que en este mundo solo existimos nosotros, y se olvida de los pequeños detalles que nos rodean y en los que, de hecho, podemos encontrar la felicidad.
El mundo es un lugar maravilloso
Vivimos, al fin y al cabo, en un universo en el que existe el arroz. De todos los universos posibles, de todos los millones de casualidades posibles, vivimos en el mundo en el que existe el arroz. También el café. Y las flores. Y las abejas. Y la Luna. Y la brisa. Y tú. Y yo. Existimos en el mundo en el que todo esto es posible, pero enajenados por el ego lo olvidamos.
Al mantener la mente ocupada en el pasado surgen la culpa, la vergüenza y también el autoengaño. Porque con la nostalgia, vestimos sucesos del ayer con nuevas ropas, y nos imaginamos que fueron tiempos mejores solo porque quedaron atrás.
Y mientras que el ego nos secuestra en el futuro y el pasado, nos perdemos el arroz, el café, las flores, las abejas, la Luna, la brisa. Y a ti, y a mí ✨