14/12/2025
Rubeus Hagrid nació el 6 de diciembre de 1928, hijo de una madre gigante llamada Fridwulfa y de un mago humano. Esa herencia lo marcó para siempre: su enorme tamaño y fuerza lo hicieron diferente desde niño y, tras el abandono de su madre, fue criado por su padre, a quien amó profundamente. Ingresó a Hogwarts y fue seleccionado en Gryffindor, pero su paso por la escuela quedó truncado cuando, siendo estudiante, fue acusado injustamente de abrir la Cámara de los Secretos. Fue expulsado y su varita fue rota, aunque Dumbledore siempre confió en su inocencia.
Gracias a esa confianza, Hagrid permaneció en Hogwarts como guardabosques, viviendo en una cabaña al borde del Bosque Prohibido. Allí cultivó su mayor pasión: las criaturas mágicas. A pesar de su aspecto intimidante, tenía un corazón inmensamente bondadoso y una debilidad por seres que otros temían, como dragones, hipogrifos o acromántulas, una inocencia que a menudo lo metía en problemas.
Años más tarde, cuando su inocencia fue demostrada, recuperó su buen nombre. Poco después, Dumbledore le encargó acompañar a Harry en su primer contacto con el mundo mágico, lo que marcó el inicio de una relación protectora y leal con él, Hermione y Ron. Con el tiempo, Hagrid asumió el puesto de profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas.
Durante la Segunda Guerra Mágica permaneció fiel a la Orden del Fénix, arriesgando su vida por Hogwarts y sus alumnos. Hagrid encarna la lealtad absoluta, la valentía silenciosa y la certeza de que la verdadera grandeza no reside en el poder, sino en la bondad.