27/05/2025
🔴 🔴Terminó el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y el programa Gas Bienestar no se extendió a todo el país, como prometió el tabasqueño. Se quedó atorado en las nueve alcaldías de la Ciudad de México donde inició el programa piloto, pero además la estrategia sigue generando pérdidas, opera con subsidios del gobierno y asfixia a los gaseros, quienes amenazan con un paro nacional la próxima semana.
Gas Bienestar fue anunciado en el año 2021 y hasta la fecha sigue reportando ingresos a la baja y operando con subsidios de la Federación: de acuerdo con informes oficiales, de enero a mayo de 2022 registró ingresos por 254.3 millones; para el mismo periodo de 2023, se redujeron a 183.4 millones, mientras que en 2024 los ingresos se volvieron a reducir a 174.4 millones.
Pero ese dinero no fueron ganancias netas, debido a que en su primer año de operaciones Gas Bienestar reportó gastos por mil 298.3 millones de pesos por los cilindros adquiridos y ha erogado otro tanto en la reparación de más de 800 mil tanques que recibió en mal estado, la cual no fue del todo efectiva, pues en octubre del año pasado murió una mujer en la alcaldía Gustavo A. Madero tras la fuga de un tanque que pertenecía a Gas Bienestar.
Las pérdidas se deben principalmente a que la Federación determinó que el precio máximo del gas LP sería de 10.61 pesos por litro, lo que más que ganancias ha dejado pérdidas y afecta a las empresas que compiten con Gas Bienestar.
En el cuarto informe trimestral de Pemex, enviado a la Cámara de Diputados, se reconoce que para compensar las pérdidas al 31 de diciembre de 2024 Pemex tuvo que realizar aportaciones de capital a sus empresas filiales Gas Bienestar y Gasolinas Bienestar por 300 millones de pesos.
A casi cuatro años de operaciones, Gas Bienestar ha reportado en sus informes cero pesos de utilidad. Los subsidios que se le aportan se suman a otros gastos que mantienen a Pemex contra las cuerdas. En el mismo informe se reconoce que por ese motivo la empresa podría seguir endeudándose.
“Pemex tiene una deuda considerable, contraída principalmente para financiar sus gastos operativos y financiar los gastos de inversión necesarios para llevar a cabo sus proyectos. Por lo tanto, para desarrollar sus actividades y amortizar los vencimientos programados de su deuda, Pemex podría requerir recursos de diversas fuentes de financiamiento, además de continuar implementando medidas de eficiencia y austeridad”, señala.