15/04/2026
GANADERÍA EN CRISIS, GOBERNADOR EN BONANZA
En el refranero popular destaca aquel dicho de que “hay tres cosas difíciles de ocultar: el dinero, el amor y el embarazo”.
En el primer caso, que es el dinero, ya sea tenerlo o no y, en el amor, como en el embarazo, es solo cuestión de tiempo para que sean imposibles de ocultar.
Algo similar le está sucediendo al gobernador de extracción morenista de Yucatán, Joaquin Díaz Mena, ya le está resultando difícil de ocultar su repentina y explicable riqueza, pues, desde que ocupó el cargo de súper delegado del bienestar en la entidad, súbitamente, empezaron a aumentar sus hectáreas y sus cabezas de ganado.
Y digo “explicable” porque es “chisme de pasillo” en las oficinas de la administración federal que el sanfelipense y sus cercanos colaboradores (que hoy lo acompañan en el gobierno estatal) se las ingeniaron para apropiarse del cobro de los apoyos sociales por medio de las tarjetas bancarias del bienestar, aprovechando la opacidad de los programas sociales y de la falta de transparencia en las listas de beneficiarios, en las que estratégicamente metieron hasta difuntos, familiares, amantes y prestanombres.
Ya como gobernador, ”Huachito”, ha experimentado un peculiar aumento de uñas, al someter todas las obras y adquisiciones al cobro desmedido de sobornos en buena asociacion con aquel personaje pintoresco de apellido Millet y que, precisamente, apodan el “Rey del Moche”. Un amigo, veterano ex priísta redimido por Morena y disfrutando de las mieles de estar en la nómina, me comentó hace unas semanas que la danza de los “moches” ya está superando el “decente” 10% que era tradicional en los gobiernos tricolores y que ya superan hasta el 50% del total del presupuesto de obras y servicios, poniendo en grave riesgo la calidad de las mismas.
Pero, además, la voracidad para ”transar” se refleja incluso en la nómina, muchos funcionarios en cargos menores tienen que entregar religiosamente parte de su sueldo quincenalmente al jefe, “para cubrir temas de campaña de Morena”. Nadie habla ni dice nada para no perder el trabajo, porque “chamba es chamba”.
En informes recientes de medios locales y nacionales se ha señalado que ”Huacho“ Díaz acumula ya 235 hectáreas (otras fuentes afirman que 1,500) en el oriente de Yucatán, específicamente en la zona de Panabá a unas dos horas de Mérida. Varios de los predios fueron reportados inferiores a su precio real, para disfrazar las compras.
Además, se rumora que el gobernador morenista posee actualmente unas 2,400 cabezas de ganado. Al mandatario yucateco ya le está resultando difícil de ocultar dicho patrimonio, pues se dice que sus veterinarios y colaboradores adquieren cientos y miles de dosis de vacunas para sus toros y vacas, de cuando en cuando, en las farmacias y establecimientos veterinarios de la zona oriente de Yucatán, amén de la movilización de camiones y trailers tipo jaulas con remolques que entran y salen de sus propiedades.
Como el embarazo, esta “explicable” riqueza, ya no la puede ocultar quien antes era maestro de telesecundaria y del colegio de bachilleres. Cierto, se sabe que su papá, Don Alvarito (un caballero venerable), que fue alcalde priísta de San Felipe y dirigente ganadero de su mismo municipio, se dedicaba a dicha actividad, pero en una escala infinitamente menor, así que, el gobernador guinda, no puede escudarse en que, lo que posee, fue herencia o producto del trabajo familiar, simplemente los números y las cuentas no dan para acumular dicha fortuna estratosferica.
Pero, mientras los ranchos del gobernador están en plena bonanza, el resto de la ganadería de Yucatán está de mal en peor, pues, aparte de la plaga incontrolable del gusano barrenador (cuyo origen está en la incompetencia del ex Presidente Andres Manuel López Obrador que despedazó SENASICA) que ya registra más de 1,600 casos acumulados en Yucatan, recientemente se informó que, a partir de este 1 de abril de 2026, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) degradó el estatus sanitario de Yucatán en materia de tuberculosis bovina, bajando la clasificación de nivel 3 a nivel 4, como resultado de auditorías realizadas por el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) que detectaron irregularidades críticas en el control de la movilización de los animales y en protocolos mal ejecutados por veterinarios, así como movimientos ilegales de ganado, falta de coordinación institucional y personal insuficiente en áreas de epidemiologia.
En realidad, todos esos errores que ponen en aprietos la competitividad de la ganadería de Yucatán (que enfrentará bloqueos y restricciones para exportar, a la vez que aumentos en los costos de operación y pérdida del valor del ganado) son el resultado de la incompetencia de los gobiernos de Morena, ya saben: 90% lealtad y 10% capacidad de sus funcionarios.
Es ya innegable que la ganadería yucateca está en crisis y que está en grave riesgo la estabilidad de miles de pequeños y medianos productores (se estima que en la entidad hay poco más de 16 mil unidades ganaderas) que dependen de la venta de becerros para exportación y engorda. No obstante, seguramente, eso no le quita el sueño al gobernador, instalado en la bonanza de sus ranchos, dicha crisis no le hará ni cosquillas.
Lo dejo de tarea.
Prof. Roger Antonio González Herrera