12/07/2023
Repercusiones negativas de la falta de sueño en la adolescencia
Antes de hablar de soluciones al problema del vamping, conviene detenerse a observar las consecuencias de la falta de sueño. Porque el problema no es solamente “tener sueño mañana”: dormir poco (y también dormir mal), especialmente en la adolescencia, puede generar problemas muy profundos.
Hay que tener en cuenta, además, que los (buenos o malos) hábitos que se adquieren en la adolescencia arraigan de forma especialmente intensa (pues el cerebro adolescente es un gran aprendiz) y tienden a mantenerse en la edad adulta. Solo por eso ya sería importante tratar de mejorar el sueño de los adolescentes.
Pero es que, además, el sueño es fundamental para el desarrollo cerebral, de modo que debería ser objeto de una protección especial tanto en la infancia como en la adolescencia.
Por último, sabemos que el tiempo y la calidad del sueño tienen una implicación directa en la calidad de vida. Los trastornos del sueño se relacionan con:
Más sedentarismo
Conocemos bien las consecuencias del sedentarismo: mayor probabilidad de obesidad (que es un factor de riesgo para algunas enfermedades) y empeoramiento de la salud física (especialmente de la aptitud cardiorrespiratoria).
Mayor probabilidad de sufrir algunas enfermedades mentales
La falta de sueño, y el cansancio asociado a esta, suele provocar trastornos en el estado de ánimo (como apatía o irritabilidad) que a su vez pueden estar en el origen de un trastorno depresivo.
Disminución de las habilidades cognitivasVamping falta de sueño adolescentes
Un adolescente con sueño es un adolescente con una capacidad menor de memoria, menos creativo y menos activo que, en definitiva, rinde menos en la escuela. El bajo rendimiento escolar es una espiral de la que es difícil salir, pues genera un descenso de la autoestima y este, a su vez, una menor motivación hacia la escuela.
Mayor tendencia a desarrollar comportamientos de riesgo y hábitos nocivos
Si los adolescentes son un grupo especialmente vulnerable para los hábitos nocivos y comportamientos de riesgo, aquellos que tienen problemas de sueño lo son aún más, pues está demostrada la correlación entre la toma de riesgos y la falta de sueño.