19/07/2026
Hay momentos que cierran un círculo. Ayer viví uno de ellos. ❤️
Lo que viví ayer en el 37.º aniversario de CentreForce Radio fue algo con lo que había soñado desde que mi hermano me trajo una cinta en enero de 1992. Yo tenía 12 años recién cumplidos y, sin saberlo, acababa de encontrar a mis nuevos ídolos: New Class A, Roger “The Doctor” y Steve Foster.
Aquella cinta de fin de año de Cactus Park me hizo soñar con ser DJ algún día, aunque por aquel entonces yo quería ser MC. Me apasionaba el hip hop y me sabía de memoria todas las letras que sonaban sobre aquellas bases. Han pasado 34 años desde el día en que You Can Do It y Feel the Rhythm se quedaron para siempre en mi corazón.
Mi hermano me contaba las historias de las “guiris” bailando encima del escenario y de los músicos tocando y cantando en directo con sus teclados. Hoy tengo claro que aquel fue el punto de inflexión que cambió mi vida. Ya compraba discos y tenía otras cintas, pero esa fue diferente. Esa cinta me hizo soñar. Me cambió la vida. Todo empezó gracias a mi hermano mayor.
Ese niño siempre soñó con conocer a sus ídolos.
La vida ha sido muy generosa conmigo. Como ya he dicho otras veces, Andy Swallow (Pasha) me acogió en la familia de CentreForce y para mí es como un padre. Keith Mac, probablemente uno de los mejores DJs que he visto en mi vida, fue la primera persona que me ayudó en todo este camino, y eso jamás lo olvidaré. Y después llegó Danny (Master Pasha), que hoy es un hermano para mí, el presente y el futuro de la mejor radio del planeta y de algunos de los mejores eventos del Reino Unido.
Pero ayer ocurrió algo que nunca olvidaré.
Salí a la terraza del Electric Ballroom y la vi. Estaba con su hermana Sarah. Miré a mi socio, mi amigo, mi familia, Miki, y solo pude decir: “No me lo puedo creer… esa es Richelle.”
Por un instante volví a tener 12 años.
Había hablado con Richelle por mensajes y había tenido el enorme detalle de enviarme material para el documental. Sarah también había respondido con muchísima paciencia a todas mis preguntas e incluso me había enviado fotos. Pero tenerlas delante de mí… eso era otra cosa.
No me atrevía a acercarme, así que fui a buscar a Andy y le pregunté: “Andy… ¿de verdad es Richelle?”
Andy la llamó. Ella se giró, me miró y dijo: “Jonay!”
Nos abrazamos los tres.
Cuando conoces a tus ídolos, nunca sabes cómo serán en realidad. Ellas fueron exactamente como siempre las había imaginado: auténticas, cercanas y maravillosas.
En ese abrazo se cumplió un sueño que llevaba esperando 34 años.
Esta foto es la de un “niño”que por fin pudo hacerse una foto con parte del grupo que le cambió la vida.
Keith… en esta foto me faltaste tú. Pero espero que muy pronto podamos hacernos una todos juntos.
Gracias, familia. ❤️