12/05/2026
A continuación os dejo este poema dedicado a Daimiel, un emotivo recuerdo de sus costumbres, sus gentes y la esencia del pueblo de antaño.
Un texto cargado de nostalgia y sentimiento, extraído de la Revista de Feria de Gráficas Moreno, que nos invita a mirar al pasado y recordar nuestras raíces manchegas.
Espero que os guste y os traiga entrañables recuerdos.
Daimiel, pueblo castellano
Daimiel, pueblo castellano,
madrugador y hogareño,
¡quién pudiera verte ahora
como te vi de pequeño!
Mujeres de saya larga,
cubiertas con su pañuelo,
con sus tocas de madroños
y su semblante risueño.
¿Qué fue de aquellas virtudes?
¿Qué han hecho de tu recuerdo?
De aquello ya nada queda,
siendo tan noble y tan bueno.
Hoy se ven por tus plazuelas
jóvenes de humildes pueblos,
vestidas con mil disfraces
y pantalones vaqueros.
Con su bolso al hombro echado,
donde guardan el mechero
y el paquete de ci*******os,
fumando sin miramiento.
¡Ay, si vieran tu Parterre
aquellos que ya murieron!
¡Volverían a morirse
de pena y de desconsuelo!
Sobre los bancos sentados,
junto a la puerta del templo,
parejas de enamorados
se abrazan y dan sus besos,
sin reparar en las miradas
de mujeres, niños y viejos,
ni en la torre que, callada,
mira tristemente al cielo,
como queriendo decirles:
“¿Qué habéis hecho de lo nuestro?
¿Ya no quedan los pastores
que guiaban los rebaños sueltos?”
Buscadlos junto a la Ermita,
quizá permanezcan dentro
quienes con agua bendita
mojaron vuestros cabellos,
y os hicieron cristianos
bajo las bóvedas del templo.
Ahora que todo es moderno
y se admiran tantas cosas bellas,
si se pierde el respeto
será un cielo sin estrellas.
El amor puro y sencillo
lo estamos desmoronando,
como la flor que se aprieta
y acaba marchita en la mano.
Virgen Santa de las Cruces,
símbolo de cristiandad,
haz que nuestras Ferias sean
de paz y fraternidad.
Y líbranos de las furias
de ese fuerte vendaval.
Por: F. Borondo G. Carpintero