29/08/2026
Hay personas cuyo legado trasciende incluso su propia muerte porque tocan la memoria afectiva individual y la identidad colectiva, el grone fue soporte de una sociedad en los momentos mas feos y lindos también. Ver partir un ser humano también es ver partir un pedazo de uno porque es parte de nuestra propia vivencia, donde la perdida genera una emoción el entorno social la amplifica y puedo entender porque estamos todos a flor de piel. Rubén Rada pidió que cuando llegara este momento no hubiera llanto ni pena, sino música, baile y plena.
Y así fue. Ver a su familia, amigos y a tanta gente despidiéndolo al ritmo de lo que él mismo creó es profundamente conmovedor. Transformar el dolor de una despedida en una celebración de la vida quizá sea una de las formas más hermosas de trascender. Se fue como vivió y como quiso ser recordado: regalando música, identidad y alegría.
Hasta en su último adiós logró hacer bailar a la tristeza. Qué manera tan extraordinaria de dejar este mundo y, al mismo tiempo, quedarse para siempre.