21/03/2026
Voy a contar una historia. La historia de mi sobrina Anara. La historia de una chica de 17 años.
Anara nació en 2008, su llegada lo cambió todo; nos transformó a todos, y de una manera aún más profunda a su madre y a su padre.
Anara tiene una lesión cerebral, una parálisis cerebral que limita su movilidad física, pero que no ha condicionado ni su desarrollo intelectual ni su mundo emocional. Desde su primera infancia hasta hoy, su vida ha estado llena de obstáculos y dificultades: algunos derivados de su condición, y otros, quizá los más duros, provocados por una enfermedad social mucho más extendida —la falta de empatía, la crueldad, el egoísmo y, sobre todo, la indiferencia.
Y aun así, Anara ha seguido adelante. Gracias a su familia, a su entorno y, especialmente, a su madre y a su padre. Ha llorado, ha luchado, ha sufrido… pero también ha sabido disfrutar intensamente de cada buen momento.
La inclusión, en los tiempos que vivimos, parece a menudo una utopía. La diferencia sigue incomodando, estorbando, siendo ignorada. Pero Anara nunca ha dejado de creer en sí misma y en sus capacidades. Con constancia, trabajo, esfuerzo e ilusión, ha llegado mucho más lejos de lo que nadie hubiera imaginado.
Hace unos días, en Granada, se proclamó campeona de España de boccia. Un logro extraordinario para el poco tiempo que lleva practicando este deporte.
Un hito que ha sido posible también gracias a la increíble labor de las personas que forman el club Ostadar SKT: seres humanos que no solo entrenan la técnica, sino que enseñan autonomía, fomentan la seguridad en uno mismo y construyen algo esencial: el sentimiento de pertenencia. Los tratan como lo que son y siempre han sido: iguales.
El camino de Anara hasta aquí no ha sido fácil, y no entraré en detalles. Pero sí diré algo importante: Anara tiene una red. Una red de personas que la acompañan, que la sostienen y que la hacen visible en una sociedad que, demasiadas veces, prefiere no mirar.
¿Cuántas Anaras hay a nuestro alrededor que no vemos?
Hoy celebramos su triunfo, convencidos de que vendrán muchos más. Aunque el verdadero triunfo sería construir una sociedad dónde ser diferente marque la diferencia.