24/11/2024
«LA MASTURBACIÓN PECADO MORTAL»
La masturbación, obsesión demoniaca.
Es la acción de darse placer al estimular los órganos sexuales de una persona o los propios con las manos, mediante caricias, o por otro medio, para proporcionar u obtener placer sexual.
Aquel que se masturba, fornica con su propio cuerpo
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 1 Corintios 6:18.
La masturbación en la mayoría de los casos llega a ser una obsesión en la persona del que lo practica.
Proveer placer sexual a través de la masturbación es algo egoísta, porque el deseo y el placer sexual fue dado por Dios, para ser compartido dentro del matrimonio. Muchos matrimonios han fracasado, llegando inclusive al divorcio porque uno de los dos cónyuges está esclavizado por la masturbación.
La practica de la masturbación dentro del matrimonio restringe las naturales expresiones de amor, quien tal hace, actúa con egoísmo al darse placer y satisfacerse a si mismo y no junto con el cónyuge.
Aquel que está esclavizado del vicio de la masturbación termina arruinando la armonía sexual de su matrimonio; ya que le ha a dado cabida a espiritus inmundos de lascivia, dandoles un derecho legal para que gobierne su vida sexual y aun su matrimonio.
El resultado de haberle dado un derecho legal al diablo a través de la masturbación, es que mata, destruye, roba el amor, la felicidad, el placer sexual, la comunicación, la comunión con el cónyuge y por último, robará la paz y felicidad en su propia vida. vida.
Como ser libres de la masturbación?
Para ser verdaderamente libres del pecado de la masturbación.
1.- Reconocer que ha pecado. Que este pecado, ofende a Dios ya que Él creo, el deseo y placer sexual, para ser consumado sin mancilla.
2.- Reconocer que le dió un derecho legal a los espiritus inmundos de lascivia y sus afines.
3.- Arrepentirse de esos pecados.
4.- Convertirse al Señor.
5.- Pasar por liberación.
Tengamos presente, detrás de todo pecado, hay un espíritu inmundo escondido.
El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 1 Juan 3, 8