28/02/2025
Que ironía de ser cocinero.
Cocinar para muchos y comer solo.
Tener el fuego en las manos y el vacío en el estómago.
Crear festines y cenar sobras.
Servir placer y tragar cansancio.
Alimentar lujos mientras el hambre te muerde.
Hacer arte que desaparece en un bocado.
Horas cocinando y minutos devorando.
Cortar fino, vivir al filo.
Rodeado de sabores, pero con la boca seca.
Hacer felices a extraños y llegar a casa vacío.
Mucho en el plato, poco en la vida.
Encender el fuego afuera y apagarlo por dentro.
Cocinar amor y comer soledad.
Dar placer y recibir olvido.
Alimentar cuerpos y morir de cansancio.
Y aún así, volver al fuego.
Porque en el caos de la cocina encontré mi libertad.
Porque aunque el mundo no lo entienda, yo nací para esto. Cocinar es arder y renacer en cada plato. Y eso, eso lo vale todo.
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