09/03/2015
(Aquí algunos )
El Sado light, como en estos tiempos se lo llama, es una excitante opción surgida de la práctica sadomasoquista, que adoptan actualmente muchas parejas a modo de juego y diversión sexual.
Como su nombre lo indica consta de dos roles: sadismo, masoquismo; amo y sumiso; controlador y controlado. Los roles los distribuye la pareja y muchas veces, se alternan en un mismo encuentro. Así, se viven en situaciones muy parecidas, experiencias sexuales muy diferentes según el rol que se esté jugando. Sin embargo, son comunes las parejas que disfrutan con roles fijos y cada uno goza y se excita en un mismo papel a la hora de este juego.
Inmovilizar y cubrir los son los modos básicos que se aplican al iniciarse. Para inmovilizar, basta con la sensación de no poder desatarse por sus propios medios. Esta circunstancia, rápidamente desencadenará en ambos una tensión y excitación de características diferentes. Allí surgirá la ocasión oportuna para que el controlador haga y disponga, muestre y sorprenda.
Muchas encuentran este, un momento ideal, si les toca dominar, para sorprender a su hombre inmovilizado con un ******se, considerando el poder erótico que la visión tiene en los hombres y la desinhibición que puede surgir en ellas gracias al control de la “escena”.
Cuando el que manda es el , suelen ser más audaces en el uso de esposas para amarrar a su mujer ante el respaldo de la cama, con los brazos en alto, a las patas de una silla, de un solo pie o como su fantasía mande; para desde allí disponer como amo en busca de satisfacer sus instintos…
El cubrimiento de los ojos con la sola privación de la visión deja al otro vulnerable e inofensivo. Los otros sentidos quedarán exacerbados y el no saber qué está pasando del otro lado del lazo dejarán al cuerpo todo, más sensible, alerta y receptor.
La “palabra ” es otro elemento característico de esta práctica. Se trata de un término elegido por la pareja de común acuerdo que será pronunciada cuando uno de los miembros lo desee y funcionará como aviso o señal de que ese es el límite, que allí termina el juego. La palabra será convenientemente elegida para no confundirla con una “resistencia mentirosa“de un sumiso rebelde.
Los , las , las y “los ” correrán por cuenta de los protagonistas, sus gustos, preferencias y acuerdos. El placer y el deseo mutuo serán el motor y guía de este juego de dominación y sumisión.
Lic. Patricia Safadi, Psicóloga (M.N.34923) y Especialista en Sexología Clínica